México, uno de los países más corruptos del mundo

México, uno de los países más corruptos del mundo

México, uno de los países más corruptos del mundo

La corrupción que sufre el pueblo de México es ancestral y data de hace miles de años, incluso desde antes del Colonia Española, cruzando posteriormente por los siglos 19, 20, y 21, según la obra México Profundo del antropólogo y etnólogo Dr. Guillermo Bonfil Batalla.

Las anteriores y sobre todo la segunda y última centuria, han sido de auge corrupto, especialmente en el actual régimen político, sin que escapen muchos de los que le precedieron. Aunque en algunos hubo ciertas pausas, o mejor dicho determinada continencia, como por ejemplo en el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines, que medio compuso la asquerosa y desenfrenada corrupción de Miguel Alemán Velasco.

No ocupo contarles la que se ha suscitado en el régimen político actual de Enrique Peña Nieto, el del famoso grupo “atracamucho”, perdón Atlacomulco, porque ahí están los hechos de que a diario dan cuenta los medios de comunicación y las redes sociales. Y porque no quiero que les haga indigestión sus alimentos. Sólo les voy a proporcionar el porcentaje aproximado de lo que hoy constituye ese fenómeno con relación al Producto Interno Bruto – PIB –, cuya cifra estimada en pesos puede servir para solucionar muchos problemas de índole social y de infraestructura.

La afectación es del 10% del PIB estimativamente, lo cual equivale a 1’458,950,700,000.00 (un billón cuatrocientos cincuenta y ocho mil novecientos cincuenta millones setecientos mil pesos); cifra calculada a partir del referido PIB de 2016 que figura en información oficial proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cual serviría para eliminar de tajo y en un solo año toda la pobreza extrema del país, así como gran parte de la moderada, y también para emprender otras políticas públicas necesarias, como la reparación de toda la infraestructura física escolar del país, así como la red hospitalaria, o la red carretera.

Nuestro país está etiquetado como uno de los más corruptos. Por ejemplo, en el Índice Anual que publicó Transparencia Internacional, el mes de abril de este año, donde ubica a México, junto con Venezuela, Paraguay y Argentina, como una de las naciones más corruptas del mundo. De tal manera que nuestro país presenta alrededor del 500% de corrupción de la media mundial, que es del 2%.

Así que no hay campo para el pueblo mexicano se sienta orgulloso de sus gobiernos, excepto las élites políticas y demás beneficiarios del poder público, incluidos los ortodoxos.

Por eso la corrupción hay que resolverla a golpe  de paso redoblado de sufragios. En ello tienen la palabra los jóvenes y los adultos de pensamiento genuinamente progresista y liberal. No los simuladores ni los falsos demagogos que postergan en sus discursos políticos, afirmando que los cambios vendrán en un par de decenas de años cuando ya no estén gozando de las circunstancias efímeras del poder público. Por eso también posponen régimen tras régimen la esperanza y los anhelos de justicia social de los ciudadanos de a pie, que elección tras elección son engañados con dádivas.

Así que las leyes anticorrupción es puro engaño y simulación. Por eso también es que afirmamos con elementos y pruebas suficientes que nos respaldan, que en México y por supuesto en Sinaloa existe una justicia selectiva, vía sistema presidencialista y todo lo que ello implica.

Dr. Saúl Lara Espinoza

Coordinador de la Maestría en Juicios Orales del CEUS

(Columna Sustancia sin retórica, Periódico El Debate)

 

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